El equipo de la categoría Liga de Barrio del Club Social y Deportivo Oro Negro viajó a Coyhaique, Chile, para disputar el Primer Cuadrangular Binacional La Patagonia. Después de 20 años, volvió a competir en el vecino país y protagonizó una historia de esfuerzo, compromiso y amor por el fútbol: ante un inconveniente con la documentación del vehículo, todo el plantel debió cruzar la frontera caminando para llegar a disputar su partido.
El fútbol de barrio tiene historias que van mucho más allá de un resultado. Algunas se escriben dentro de la cancha y otras comienzan mucho antes de que la pelota empiece a rodar. La experiencia del Club Social y Deportivo Oro Negro en Coyhaique, Chile, reúne ambas cosas: un viaje lleno de dificultades, el esfuerzo colectivo para representar sus colores y la satisfacción de regresar a casa con una experiencia inolvidable.
Después de dos décadas, la categoría Liga de Barrio de Oro Negro volvió a viajar al vecino país para participar del Primer Cuadrangular Binacional La Patagonia, disputado el 16 y 17 de octubre en el Estadio Municipal de Coyhaique. El equipo de Comodoro Rivadavia fue invitado a la competencia en representación del fútbol de barrio y emprendió una aventura que quedará en el recuerdo de sus protagonistas.
Sin embargo, el viaje tuvo un contratiempo inesperado en la frontera entre Argentina y Chile. Debido a inconvenientes con la documentación del vehículo que trasladaba al plantel, los jugadores tuvieron que realizar el cruce a pie. Fueron aproximadamente cinco o seis kilómetros de caminata, durante cerca de dos horas y bajo el sol, con el tiempo en contra y la preocupación de llegar a horario al compromiso deportivo.
A esa dificultad se sumó que uno de los integrantes del equipo no pudo ingresar a Chile por problemas con su documentación y debió quedarse sin participar del torneo junto a sus compañeros.
La odisea continuó hasta el estadio. Sin tiempo para detenerse en el camino, cambiarse o ducharse, los jugadores llegaron apenas cinco minutos antes del horario previsto para el encuentro, programado para las 19:30. Entraron rápidamente a los vestuarios y salieron a la cancha para defender los colores de Oro Negro.
El debut terminó con una derrota por 4-0, pero el resultado pasó a un segundo plano. El plantel había conseguido cumplir el objetivo de volver a jugar en Chile después de 20 años, superando obstáculos que pusieron a prueba el compromiso y la unión del grupo.
La segunda jornada ofreció otra respuesta dentro de la cancha: con descanso y energías renovadas, Oro Negro consiguió una victoria en su segundo compromiso. Además, tuvo tiempo para compartir momentos, fortalecer los vínculos y disfrutar de una experiencia que trascendió lo deportivo.
La delegación comodorense también estuvo integrada por Oeste Juniors y Diadema, otros representantes de la ciudad que participaron del encuentro binacional. En la categoría Sub 17, Oeste Juniors disputó la final frente a la selección de Coyhaique. El partido terminó 1-1 y el conjunto comodorense cayó en la definición por penales, quedándose con el segundo puesto.
EL ESFUERZO DETRÁS DEL VIAJE
Detrás de la participación de los equipos hubo también un importante trabajo colectivo para hacer posible la experiencia. En el caso de Oeste Juniors, su director técnico, Julio Sovier, destacó especialmente el acompañamiento de las familias y de quienes colaboraron para concretar el viaje.
“Si se puede, agradecer es a los padres, que colaboraron para el viaje trabajando en distintas cosas para pagar; a Hernán Martínez y al Club 21 de Mayo de Coyhaique, al presidente Llanos, por hospedarnos en su sede”, expresó el entrenador.
La participación en el cuadrangular dejó resultados deportivos, pero también una muestra del esfuerzo que realizan los clubes para representar a Comodoro Rivadavia en otras ciudades y países. En el caso de Oro Negro, la imagen de sus jugadores cruzando la frontera a pie resume el espíritu de una institución de barrio que, con recursos y dificultades, encontró la manera de llegar a la cancha.